Mundial de Italia 1934. Italia se cruzó con España en cuartos de final, en una eliminatoria que ha pasado a la historia por su tremenda dureza. Después del primer partido (1-1 tras prórroga) se jugó un desempate (1-0 para Italia) en el que los locales no pudieron alinear a cuatro titulares lesionados y los españoles tuvieron que introducir ocho cambios, incluido su mejor elemento, el portero Zamora. En este segundo partido el árbitro suizo René Mercet, fue tan descaradamente favorable a los italianos que la federación de su país lo sancionó.

En el primer partido con el marcador empatado el arbitro anula el segundo gola a España por fuera de juego. «En la segunda parte Moncho Lafuente hizo todo un jugadón, se escapó de los defensas italianos, arriesgando la pierna, y en jugada personal marcó el 2-1. Aquí llegó nuestra sorpresa porque el árbitro lo anuló porque quiso. Cuando nos comentó que había sido fuera de juego nos pusimos a reír. ¡Lafuente había hecho la jugada él solo, sin apoyo de ningún compañero!».

La eliminación fue tan injusta que todo un país decidió compensar a sus futbolistas como héroes.  El periódico La Voz encauzó la simpatía de los aficionados con la puesta en marcha de una suscripción popular para comprar medallas de ORO que homenajearan «a los bravos jugadores de Florencia».

Publicamos algunos de los muchos sevillistas que aportaron para la compra de estas medallas de oro. Entre ellos Ramón Sánchez-Pizjuán y el Sevilla F.C. 

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