Francisco Javier Alba y Alarcón fue jugador del Sevilla en su fundación y tercer presidente de la entidad sevillista, redactó estatutos y reglamentos aprobados en Junta en 1.914, año en el que el Sevilla tuvo un superávit de 99,25 pesetas. Trajo al Sevilla jugadores extranjeros y llevó a cabo importantes reformas en el campo de la Avenida de Reina Victoria (dos magníficas tribunas de madera, palco presidencial, vestuarios y ambigú).

 

Fue precursor de la Federación Regional Andaluza y primer presidente.

 

«Lo fue todo en el Sevilla. Para nosotros el nombre de Paco Alba es algo parecido a lo que significa Juan Gamper para los barcelonistas. Difícilmente podríamos encontrarle otro paralelo en el ámbito del fúltbo nacional.

 

La casa de los Albas fue la sede del club en ciernes. Allí se levantaron las primeras actas, allí estuvo la primera secretaría. Paco ofrecía su hogar, su dinero y todas sus actividades sociales para el fútbol sevillista cuando el fútbol era aún una quimera.

 

Como jugador, su ímpetu noble, que no sabía de renunciaciones ni de achicamientos, proporcionó al equipo no pocos triunfos. Como cuidador, hizo veces de entrenador cuando no existía el cargo. Como patrón de pesca, fue él quien pescó a los muchachos modestos, llevándolos al equipo merengue, y fue él también quien creó aquel famosísimo infantil, primer filón de la cantera sevillana.

 

Creemos que no hubo cargo o misión que el infatigable Paco Alba no realizase dentro del Sevilla. Se multiplicaba por dos o por tres, lo mismo levantaba un acta que cogía un «pesetero» para ir recogiendo, casa por casa, a los jugadores. Animoso cual ninguno, llegó al sevillismo un hombre glorioso, difícilmente eclipsable.»

 

Artículo publicado en ABC de Sevilla, 1954.

 

 

mausoleo en memoria de Paco Alba, Spencer y Juan Tornero (ver información Sevilla FC) 

 

 

La violencia en el fútbol en 1.916, carta abierta de Paco Alba en el periódico El Liberal

 

Escribía Paco Alba, como presidente de la Federación Regional y de acuerdo con el Sevilla F.C., una carta abierta al periódico El Liberal, para pedir ayuda institucional, el problema era las invasiones del terreno de juego que provocaban la suspensión del partido, en la carta decía: «…que nunca pueden ver terminados los partidos, gracias al público tan poco sensato que rodea el campo y a los pocos, pero enérgicos guardias, que van allí destinados para mantener el orden». En la carta explicaba las dos posibles soluciones, la primera que el Ayuntamiento colocara una valla alta de madera para impedir la invasión del público y la segunda enviar más guardias municipales, tanto como a los toros. Hacía varias comparaciones con los toros y sobre todo comparaba a los jugadores con los toreros: » …pues entendemos que tan merecedores son los futbolistas, que no ganan nada, como los toreros, de que se les proteja.»

 

Por el contenido de la carta podemos apreciar que ya por esos años el auge del fútbol empezaba a ser  importante y que se estaba convirtiendo en un movimiento sociológico, daba el dato Paco Alba en la carta de que asistían unas 8.000 personas a los partidos. También nos llama la atención algunas palabras de influencia inglesa utilizadas en la carta, como match, sport, team…