EL PROFESIONALISMO EN EL FÚTBOL ESPAÑOL

Hemos leido dás pasados en diferentes colegas una noticia que retrata fielmente el actual estado de cosas del football español, en lo que concierne al manoseado asunto del profesionalismo.

En ella se decía que el jugador Zamora había solicitado de la Sociedad F.C. Barcelona la cantidad de 50.000 pesetas, si este club quería que el «as» de los guardametas españoles continuase defendiéndole durante la venidera temporada.

Se añadía en la noticia de referencia que pagar a un jugador mil duros por trasladarse a otro club es la cosa más natural del mundo, y que estas transacciones se verifican sin el menor recato y en medio de la mayor impunidad.

Nosotros teníamos noticias de que el profesionalismo se había extendido en España, y especialmente en Cataluña, pero, la verdad, no suponíamos que fuese de un modo tan extraordinario.

Antes, cuando nos hablaban de que, tanto el Barcelona como otros clubs de la ciudad condal pagaban a sus jugadores sentíamos una oleada de indignación contra los vividores del fútbol, por muy virtuosos que fuesen, y recordábamos con embeleso aquellos tiempos venturosos en que los jugadores eran verdaderos deportistas y practicaban el fútbol por afición, no por pesetas.

Hoy nos hallamos tan curados de espanto que no nos sorprendería nada que, por ejemplo, Peña, el gran medio arenero al igual que dos notables jugadores que hasta ahora han defendido al campeón del centro, jugasen la temporada próxima por el Español de Barcelona, que, decidido a reunir un buen elenco, no vacila en captarse las simpatías, con más o menos generosidad, de sus futuros defensores.

Algunos periódicos barceloneces, y casi todos los de la corte han comentado con extrañeza el cambio de residencia de Sancho, el que fue medio centro del Barcelona, que ha vuelto al Club de Sans, donde comenzó a jugar.

¡¡¡¡Pues a nosotros nos ha parecido casi natural!!!!

La Federación Nacional tan inexorable en sus castigos, debe atacar con mano dura y sin vacilaciones de ningún genero estos feos negocios o hacer la clasificación de jugadores y Clubs amateurs y profesionales, que al paso que vamos está haciéndose muy necesaria.

9 de Junio de 1922, «El Liberal» de Madrid