José Antonio Sánchez Araújo (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1945) ha sido durante más de 40 años la voz del fútbol sevillano, pese a comenzar por hobby en una emisora pequeña de su Alcalá de Guadaíra. Allí ligó su pasión por el fútbol y su admiración por periodistas como Matías Prats y allí gestó una carrera que le ha valido para retransmitir nada menos que “43 o 44” temporadas de los equipos sevillanos. Los domingos por la tarde la irrepetible voz de Araújo, su ágil comentario y sus metáforas made in Alcalá entraban en cada hogar sevillista como si fuera de la familia.

La temporada 2009/2010 fue la de su jubilación en las ondas de Radio Sevilla, pero ahora disfruta de una prórroga en la radio del Sevilla FC y en El Correo de Andalucía, diario con el que sigue colaborando y que editó su libro Los Viajes de Araújo, cuyos beneficios fueron destinados al Centro Educativo Asistencial de la Orden de San Juan de Dios en Alcalá de Guadaíra.

Medalla de Oro de la Diputación de Sevilla de 2009 por su carrera profesional, el Maestro vivió en primera persona anécdotas, derrotas y triunfos históricos del Sevilla FC por todo el mundo, de sus futbolistas, de sus entrenadores y de sus trabajadores, vivencias que le hacen ser testigo excepcional de la historia del club. Y algunas de ellas las ha querido compartir con nosotros en una entrevista concedida a www.sfc1890.com.

Entre las anécdotas más queridas del Maestro está la del gol que no vio, pero que retransmitió, tal y como él mismo nos lo cuenta. “Fue en el célebre partido contra del Paok de Salónica, en 1990. Nos pedían un millón de las antiguas pesetas para entrar en el campo y no nos dejaban ver el partido en la sala de televisión del hotel porque decían que molestábamos, así que alquilamos un televisor por horas, pero nadie pensó ni en la prórroga ni en los penaltis. Le pusimos más monedas, pero en el último penalti se fue la imagen. Envié a Manolo Arenas a la sala de televisión del hotel en la que estaban dando el partido y empezé a cantar ¡gooooool!, hasta que llegó mi compañero técnico, que gritaba desde la escalera que había marcado Diego”.

“Salvé milagrosamente la situación y mi cabeza, porque no sé qué hubiera pasado si Diego hubiera fallado aquel penalti, no se lo deseo ni a mi peor enemigo”. 

A continuación Araújo nos cuenta que uno de los partidos que más le costó retransmitir fue la final de la UEFA en Eindhoven, “porque allí vi muchas personas tremendamente emocionadas”, así como “me dolió mucho también el gol que encajó Buyo en el descuento en una eliminatoria de la UEFA en Lisboa frente al Sporting, partido en el que debutó Futre y en el que Antonio Oliveira (con el que mantuvo una gran amistad en su etapa bética porque vivió en Alcalá) hizo de entrenador-jugador. Aquel gol me produjo una desazón tremenda porque el Sevilla había sido muy superior”, reconoce.

Pero el peor viaje que vivió fue el de Oviedo en el que descendió el Sevilla porque “en vez de un partido de fútbol aquello parecía un velatorio”. “Muchos de los futbolistas eran muy jóvenes, lloraron y fue terrible”, comenta el veterano locutor, que tras recorrer durante más de 40 años España y parte de Europa sigue eligiendo San Sebastián y San Petersburgo como las ciudades más bellas, según explica en la entrevista para www.sfc1890.com.

En cuanto a campos de fútbol es otro cantar. ¿Y cómo se recibía al Sevilla en esos campos? “Hace muchos años -señala- en los campos del Norte de España se recibía muy bien a cualquier equipo y el Sevilla no era una excepción, pero eso cambió. Ahora el enemigo no es bien recibido en ningún sitio”.

Donde disfrutó al máximo Araújo, como todos los sevillistas, fue en los grandes triunfos europeos. Del debut en la UEFA de 2003 cuenta anécdotas como las de San Petersburgo: 1.500 kilos de comida de Casa Robles fueron fletadas hasta tierras rusas, pero los profesionales sevillanos no pudieron impedir que los cocineros rusos descuartizaran a su forma, por su desconocimiento, un jamón y una merluza. Además, ni Rinat Dassaev pudo arreglar los problemas burocráticos para salir del país. En el aeropuerto de Pulkovo hubo problemas con los pasaportes, la expedición de tarjetas de embarque y el arco de seguridad que irritaron a dirigentes sevillistas, periodistas y aficionados.

En 2004, dos horas antes del partido en el Estadio Metropole de Lille estaban alineados cinco autobuses a las puertas del Hotel Mercure para salir hacia el estadio, pero los clásicos Citroën de la policía francesa impedían su salida. Monchi corrió del autobús de los jugadores hacia el de la prensa para dirigirse a Araújo: “Dice el jefe de los gendarmes que hasta que no te presentes en su coche no sale la expedición”, le dijo. Resulta que el jefe de la Gendarmería del Norte de Francia con sede en Valenciennes era de Alcalá de Guadaíra, “de una calle junto a la mía, la del Barrio Obrero, y se llamaba Antonio Hernández”. No quería que se fuera sin saludarlo.

En 2006, el AC Milán derrotaba al Sevilla en la Supercopa en Mónaco, y allí vio Araújo cómo Silvio Berlusconi, el que fuera presidente de la República de Italia, entraba en un coche negro de alta gama con unos zapatos “con altísima plataforma y tacones para ayudar a elevar su muy baja estatura”. Hasta detalles como éste narra en su libro Los viajes de Araújo

Los derbis más pasionales
En cuanto a los derbis, Araújo recuerda que los más calientes siempre fueron los del Trofeo de Sevilla que desapareció “por el pánico de los presidentes a los incidentes y el miedo a que descendiera esa temporada el número de abonados si se perdía”, nos comenta en la entrevista. “Vi campos con público junto a la bandera del córner, no se cabía. Esos partidos del Trofeo de Sevilla eran más calientes que los de Copa o Liga. Era el trofeo más rentable, jamás existió tanta pasión”, recuerda para añadir que hoy día ninguno de los dos clubes de la ciudad, Sevilla y Betis, admitirían la reedición de esos encuentros. “Ni vuelve ni volverán”, augura.
 
 
Precisamente al echar un vistazo a la historia del club de Nervión es cuando Araújo asegura que “como institución, el Sevilla está por encima de la situación deportiva actual”. A su juicio, un claro ejemplo es el buen funcionamiento del departamento de Historia. “Son muy activos, estudian, investigan y proponen al consejo de administración”, apunta tras destacar los hechos relevantes descubiertos en relación al origen del club en 1890.
 
Otros tiempos, otro periodismo
En los años 60 y 70, un joven Araújo se montaba en el avión hacia Madrid el viernes para después subir al “coche cama desde Chamartín” hacia las tierras del Norte, por ejemplo. Santander, Vigo, La Coruña, Pamplona, Bilbao… Llegaba en tren a su destino el sábado y esperaba hasta las cinco de la tarde del domingo para retransmitir el partido de Sevilla o Betis. Por la noche, “de nuevo al coche cama para llegar a Barajas por la mañana y estar en Sevilla el lunes”. “Los viajes eran muy complicados. Ahora todo cambió, viajar es más fácil y rápido, pero la crisis económica ha hecho que los medios de comunicación no tengan dinero para pagar desplazamientos, así que ya no se hacen y se siguen los encuentros por la tele. Me he encontrado en algún partido del Sevilla fuera de casa totalmente solo”. Ese periodismo murió con la crisis, con los calendarios locos y los horarios incontrolados. Murió al igual que la futbolera tarde del domingo.

En cuanto a las condiciones en las que trabajó en esos campos, recuerda las escaleras metálicas en la calle por las que se accedía, cargado con todo el equipo, al viejo estadio de Atocha o los “mil sitios distintos” desde los que retransmitió desde el gran Bernabeu. “Los tiempos han cambiado muchísimo. Antes las dificultades eran las propias de aquellos tiempos, pero los periodistas viajábamos con los jugadores, los entrevistábamos a todos, habían mucha cercanía. Ahora el periodismo es muy distante, no hay contacto con los protagonistas y en un 90% ni siquiera se viaja para ver los partidos, se retransmiten por la tele. Sólo se salvan los de Madrid y Barcelona”, lamenta.

Eso sí, de lo que no se lamenta es de las experiencias vividas y de las grandes amistades que le ha dado el mundo del fútbol. “Tengo una gran amistad con entrenadores como Manolo Cardo, una muy buena relación con Caparrós y tuve una entrañable amistad con uno de los mejores entrenadores de la historia, el más galardonado, Miguel Muñoz. Y entre los futbolistas tengo muchos amigos, como Pablo Blanco”.

Y con toda su veteranía, a la hora de destacar a un futbolista del Sevilla se queda con Kanouté y Juan Arza. “Todo el mundo lo dice, por los títulos logrados, Kanouté, pero en esa balanza también estaría muy a la par Juan Arza. Eso sí, no hay que olvidar a otros que no han ganado títulos aquí pero que son muy buenos, como Sergio Ramos”, concluye.

 Desde estas líneas queremos agradecer al Maestro José Antonio Sánchez Araújo el tiempo que ha dedicado a www.sfc1890.com, sobre todo porque el veterano locutor de Alcalá de Guadaíra no es muy dado a conceder entrevistas. Por ello y por compartir con nosotros su larga experiencia deportiva y periodística le deseamos que siga disfrutando ante los micrófonos durante muchos años más, haciéndonos vibrar con su peculiar voz en las retransmisiones de los éxitos sevillistas.  

José María del Nido y Joaquín Caparros, entre otros, le han querido dedicar algunas palabras a nuestro entrevistado. 

Jose María del Nido: » El maestro Araujo es uno de esos periodistas de raza de la prensa deportiva sevillana. No se puede entender el periodismo deportivo sevillano sin Araujo y la circunstancia de que los sevillistas disfrutemos en nuestros medios de comunicación (principalmente SFCR y SFCTV) hace que nos sintamos profundamente orgullosos. Con nosotros estará mientras yo este de Presidente, para calidad de nuestros medios y deleite de los sevillistas».

Joaquín Caparros: «Sin duda hablamos del maestro de los maestros. Voz inconfundible e imprescindible del periodismo deportivo tanto en Sevilla como en el resto de la geografía española, para mí el maestro destaca por su rigurosidad y la calidad informativa de todo lo que hace. Sin duda ha creado escuela. Pero lo más importantes es que en las distancias cortas es una persona excepcional que sabe distinguir entre la amistad y todo lo que supone su profesión, razón por la cual mantenemos una fantástica relación personal».

Pablo Blanco: «Para Araújo sólo tengo alabanzas, es más que un maestro, es un gran amigo, coincidimos durante mi época de jugador y las relaciones que existían antes entre jugadores y periodistas no son como ahora, coincidimos en colores y en muchas ideas de fútbol».

Jesús Gómez, Jefe de Prensa del Sevilla Fútbol Club: «José Antonio fue, es y será siempre un gran narrador, pero yo me quedo con él como persona. Siempre con el comentario acertado, con sus filias y sus fobias, sus anécdotas rondándole la cabeza. Presto y dispuesto siempre a tomar un café para conversar en plan amigo del Sevilla y de fútbol, sus años le dan una visión magnífica de lo que es la realidad del equipo en cada momento».

Pablo Parrilla González. Biznieto de José Luis Gallego, primer presidente del Sevilla F.C.: «Si hay algún periodista radiofónico sevillano que ha dejado un recuerdo permanente en mi memoria, ese es, sin duda, José Antonio Sánchez Araújo. La voz de Alcalá de los Panaderos. Sin él, no hubiese entendido las tardes de domingo, llenas de fútbol y de pasión deportiva. Aprovecho esta ocasión para homenajear a esta gran voz sevillana haciendo míos unos versos de su paisano Enrique Rodríguez Baltanás:

Mi corazón se emociona
con la señora del Águila
por bonita y por patrona
de mi Alcalá de Guadaira.

 
                                                                                                         Nicol Jiménez (Periodista)